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Así logró Ramón Jesurun presidente de la FCF, la sede de Barranquilla para la final de la Copa Sudamericana 2026

Tras un periodo largo de gestión el directivo obtuvo lo que parecía imposible y pone a Colombia en el liderazgo continental del fútbol.

Char Dominguez
Por Agencia Periodismo Investigativo | Vie, 28/11/2025 - 18:39 Créditos: Captura pantalla de video / Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol, Alejandro Char, alcalde de Barranquilla y Ramón Jesurun, presidente de la Federación Colombiana de Fútbol

La confirmación llegó en un video corto, pero cargado de simbolismo: Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol, miró al alcalde Alejandro Char y le comunicó que el consejo del organismo había tomado una decisión unánime.

Barranquilla, la ciudad que se acostumbró a ser “casa de la Selección Colombia”, fue escogida para albergar la final única de la Copa Sudamericana 2026 en el estadio Metropolitano Roberto Meléndez.

En la escena también aparece Ramón Jesurun, presidente de la Federación Colombiana de Fútbol (FCF), uno de los dirigentes que, puertas adentro, había trabajado desde meses atrás para poner a Colombia en la lista de sedes elegibles.

Para el fútbol colombiano, la designación marca un hito: será la primera vez que el país reciba una final única de un torneo de clubes de Conmebol desde que el formato se unificó a partido único en cancha neutral.

Screenshot: Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol, confirma a Alejandro Char, que Barranquilla será la sede de la final única de la Copa Sudamericana en 2026

 

Barranquilla, además, repite vínculo con la Sudamericana, después de haber sido escenario de la final de ida entre Junior y Athletico Paranaense en 2018, cuando aún existía el modelo de ida y vuelta.

Detrás de la imagen oficial hay una trama más larga, tejida entre candidaturas, gestiones silenciosas, y una lucha permanente ante la Conmebol.

En ese recorrido, el nombre de Ramón Jesurun aparece como pieza clave. Su influencia acumulada durante años en la dirigencia continental, su condición de dirigente barranquillero y su interlocución directa con Alejandro Domínguez ayudaron a que la capital del Atlántico llegara primero como candidata fuerte y finalmente como sede confirmada.

Meses de espera y un rumor que creció antes de tiempo

La historia reciente de este logro se remonta, al menos de forma pública, a septiembre de 2025. Ese mes, la Conmebol anunció que la final de la Copa Sudamericana 2025, inicialmente programada para Santa Cruz de la Sierra, se trasladaría a Asunción, Paraguay.

El cambio abrió el debate sobre las sedes futuras y, en cuestión de horas, un directivo del fútbol boliviano filtró que Barranquilla sería la escogida para la final de 2026.

La versión, divulgada desde Bolivia, obligó a Jesurun a tomar una postura cuidadosa. El presidente de la FCF aclaró que Barranquilla no estaba confirmada, sino que era una candidata fuerte cuya designación dependía del Comité Ejecutivo de la Conmebol.

Insistió en que la decisión se tomaría en una reunión posterior y que, aunque las probabilidades eran altas, no existía aún un pronunciamiento oficial del organismo.

Esa postura prudente tenía un doble propósito: mantener el respeto por los tiempos internos de Conmebol y evitar que cualquier declaración anticipada pudiera interpretarse como una presión indebida sobre el Consejo.

En paralelo, la FCF y las autoridades locales de Barranquilla trabajaban en la preparación de la propuesta formal: un dossier técnico sobre el estadio, las obras de adecuación proyectadas, los planes de movilidad, seguridad, oferta hotelera y capacidad logística para recibir un evento de talla continental.

La presentación en Lima y el peso político de la FCF

El anuncio definitivo de noviembre de 2025 se produjo en Lima, durante una reunión en la que coincidieron Domínguez, Char, Jesurún y Claudio “Chiqui” Tapia, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino.

En el video divulgado por el alcalde de Barranquilla se escucha al presidente de la Conmebol hablar de un “voto de confianza” y anticipar que el certamen será un éxito bajo el liderazgo local, destacando el conocimiento y la pasión del hincha colombiano.

Aunque en la comunicación oficial el protagonismo recae en la Alcaldía y en la Conmebol, la presencia de Jesurun no es decorativa.

Tomada de https://barranquilla.gov.co/  Estadio Metropolitano de Barranquilla

 

Como presidente de la FCF con una trayectoria de cuatro décadas en el fútbol y como dirigente con asiento en la mesa grande del fútbol sudamericano, fue el encargado de construir el puente institucional entre el ente rector continental y las autoridades colombianas.

Desde la federación se coordinó la argumentación deportiva y logística para la candidatura, se pusieron sobre la mesa los antecedentes de Colombia como organizador de torneos Fifa y de Conmebol y se reiteró la capacidad del país para cumplir con las exigencias de un evento de esta magnitud.

Ese trabajo capitaliza, además, años de presencia de Jesurún en los círculos de poder del fútbol. Bajo su mandato, la FCF ha impulsado candidaturas para torneos internacionales, ha renovado contratos de patrocinio y ha mantenido una interlocución constante con Conmebol y Fifa, en el contexto de aliados y detractores.

Esa red de trabajo, relaciones políticas y deportivas fue un insumo indispensable para que la postulación de Barranquilla se instalara con fuerza en la agenda de la confederación.

Barranquilla, la casa de la selección que se abre al fútbol de clubes

El Metropolitano Roberto Meléndez, con capacidad cercana a los 42.700 espectadores según datos oficiales de la Alcaldía, es desde hace años la sede natural de la Selección Colombia en eliminatorias y amistosos de peso.

El escenario ha sido intervenido y remodelado en varias ocasiones, en especial con motivo de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 2018, cuando albergó ceremonias de apertura y clausura, además de competencias deportivas.

Para los dirigentes colombianos, esa experiencia se convirtió en un argumento central: Barranquilla no solo ofrece un estadio emblemático, sino una ciudad que ya ha probado su capacidad logística para eventos internacionales, con rutas de acceso definidas, infraestructura hotelera creciente y una afición acostumbrada a recibir hinchadas de distintos países.

La final de la Copa Sudamericana 2026 pondrá a prueba de nuevo esas capacidades, pero en un formato distinto: un solo partido, en cancha neutral, que reúne a dos clubes de países diferentes y atrae atención continental.

Para la economía local, se proyecta un impacto significativo en ocupación hotelera, comercio, servicios turísticos y activación de transporte aéreo y terrestre, siguiendo patrones observados en otras finales recientes de torneos Conmebol en ciudades como Montevideo, Córdoba o Asunción.

El significado para el fútbol colombiano y para Jesurun

Que Barranquilla haya sido elegida como sede de la final de la “Gran Conquista” tiene varias lecturas.

En el plano institucional, supone un espaldarazo de Conmebol a la FCF, a la dirigencia colombiana, pese al deterioro del orden público.

La designación reafirma la capacidad del país para albergar partidos de máxima relevancia y lo ratifica  en el mapa de sedes de alto perfil.

En el plano personal, el logro se suma al historial de objetivos alcanzados por el dirigente barranquillero: su ratificación como presidente de la FCF, la consolidación de la sede de la selección en el Metropolitano, la articulación con los clubes profesionales y la presencia permanente en los órganos de decisión de Conmebol.

A esto se suma la obtención de la clasificación de las selecciones Colombia a cinco mundiales en diversas categorías en 2025 y a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles.

Lo que viene: obras, seguridad y un examen a la altura de un torneo continental

Con la sede ya confirmada, se abre una nueva fase: la de la preparación. Entre  los puntos que se evalúan están la adecuación del Metropolitano, los planes de movilidad, el refuerzo de la seguridad y la articulación con entidades nacionales e internacionales para garantizar estándares de organización comparables con los de otras finales de Conmebol.

Ese enfoque implica una coordinación estrecha entre la Alcaldía, la Gobernación del Atlántico, el Gobierno nacional, la FCF y Conmebol.

Jesurun, como puente institucional con la confederación, será uno de los encargados de acompañar el cumplimiento de los requisitos técnicos: camerinos, zonas mixtas, salas de prensa, iluminación, gramado, accesos, zonas de hospitalidad y todo el dispositivo de operación del día del partido.

En la práctica, la final de la Copa Sudamericana 2026 será también un examen para la dirigencia colombiana. El éxito en taquilla, seguridad, logística, transmisión televisiva y experiencia para el público se convertirá en carta de presentación para futuras aspiraciones, ya sea para finales de Copa Libertadores, torneos juveniles o incluso nuevas candidaturas a eventos Fifa.

Mientras tanto, en Barranquilla comienza a tomar forma la narrativa de un logro compartido. Las autoridades locales resaltan su gestión política; Conmebol habla de confianza y visión de futuro; y en el fútbol colombiano se instala la idea de que este paso no habría sido posible sin la capacidad de negociación acumulada por la FCF y, en particular, por Ramón Jesurún, el dirigente que convirtió una candidatura “en estudio” en una designación oficial para 2026. 

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