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Banco Agrario, enero–noviembre de 2025: el año en que la utilidad subió 55% y la cartera mejoró su calidad

La institución financiera registra uno de los mejores años en su historia. Fomento al campo, créditos a los campesinos, modernización y diversificación las claves.

Usuario en sede del Banco Agrario de Colombia
Por Agencia Periodismo Investigativo | Lun, 02/02/2026 - 15:59 Créditos: Agencia de Periodismo Investigativo (API) / Usuario en sede del Banco Agrario de Colombia

Entre el 1 de enero y el 30 de noviembre de 2025, el Banco Agrario de Colombia cerró un tramo del año con una señal clara en sus estados financieros no consolidados: la utilidad neta acumulada llegó a $577.000 millones, frente a $371.000 millones en el mismo corte de 2024, un incremento anual de $205.000 millones (55,3%).

La cifra no apareció aislada: estuvo acompañada por un mayor margen de intermediación, un menor deterioro neto de cartera y un avance en indicadores de calidad del activo, en un periodo en el que el sistema financiero en general reportó utilidades relevantes, con los establecimientos de crédito (donde se ubican los bancos) en $14,4 billones acumulados a noviembre.

El relato del Banco Agrario durante esos once meses puede leerse desde la mecánica bancaria más básica: cuánto gana por intermediar recursos, cuánto le cuesta fondearse, qué tanto tiene que provisionar por riesgo de crédito y qué tan pesada resulta su estructura de gastos para sostener la operación.

A noviembre, los ingresos financieros acumulados del Banco se ubicaron en $3,815 billones, prácticamente en el mismo nivel del año anterior; la diferencia estuvo en la otra cara de esa línea: los egresos financieros bajaron de $1,658 billones a $1,336 billones, una reducción anual de $322.000 millones (19,4%).

Ese movimiento, más que un golpe de suerte, suele reflejar un costo de fondeo más favorable o una gestión más eficiente de pasivos en el tiempo.

Foto: Banco Agrario / Una de las más de 700 sede del banco en todo el territorio nacional

 

El resultado directo fue un margen de intermediación acumulado de $2,478 billones, $320.000 millones por encima de 2024 (14,8%).

Con ese margen como piso, el Banco sostuvo “otros ingresos operacionales netos” por $268.000 millones, prácticamente sin variación anual, y llevó el margen financiero acumulado a $2,747 billones, también con un aumento anual de $320.000 millones (13,2%).

Pero el punto de inflexión del periodo no se explicó solo por el margen: el deterioro neto —la línea que condensa el peso del riesgo crediticio que termina reflejándose en resultados— bajó de $513.000 millones a $374.000 millones, una caída de $139.000 millones (27,2 %).

Con esa reducción, el margen financiero después de deterioro se expandió a $2,373 billones, $460.000 millones más que un año atrás (24,0 %).

Ese tramo, el que va del margen al deterioro, suele ser el que más se mira cuando se quiere entender si la rentabilidad está “comprada” a punta de crecer sin control o si, por el contrario, el banco está logrando que el crédito produzca sin deteriorarse al mismo ritmo.

A noviembre, el Banco Agrario también reportó mejoras en indicadores de calidad: el índice de cartera vencida se ubicó en 7,82%, por debajo del 8,88% de noviembre de 2024 (una reducción de 1,1 puntos porcentuales), mientras el cubrimiento de cartera vencida subió a 105,11% desde 96,71% (8,4 puntos porcentuales más).

En paralelo, el índice de cartera en riesgo (BCDE) pasó de 15,37% a 13,46%, una disminución de 1,9 puntos porcentuales.

El avance en resultados se dio, además, con un banco que creció en tamaño. A noviembre de 2025, el activo total se ubicó en $42,886 billones, frente a $38,929 billones en noviembre de 2024: un aumento anual de $3,957 billones (10,2 %).

La cartera de créditos neta subió a $22,056 billones desde $20,287 billones (8,7 %), y la cartera bruta alcanzó $24,030 billones frente a $22,194 billones (8,3%). 

Por segmentos, el crecimiento no fue uniforme: la cartera de vivienda aumentó 31,7 % (de $500.000 millones a $659.000 millones) y consumo subió 17,4% (de $2,176 billones a $2,555 billones), mientras la cartera comercial avanzó 2,3 % (de $9,369 billones a $9,589 billones).

En microcrédito, una línea central en la identidad del Banco, el saldo pasó de $10,148 billones a $11,228 billones (10,6%).

El pasivo creció en línea con el tamaño del balance: $39,439 billones a noviembre de 2025, frente a $35,943 billones en noviembre de 2024 (9,7%).

Allí, la fotografía del fondeo muestra un año con más captaciones del público: $14,812 billones frente a $12,860 billones (15,2%). Por producto, la variación más marcada aparece en cuenta corriente, que subió de $1,744 billones a $2,952 billones (69,3%), mientras la cuenta de ahorros pasó de $8,371 billones a $9,170 billones (9,6%) y los CDT bajaron ligeramente de $2,745 billones a $2,690 billones (-2,0%).

Foto: Banco Agrario / Hernando Chica Zuccardi presidente del Banco Agrario

 

En obligaciones de redescuento, el saldo aumentó 6,7% (de $11,267 billones a $12,026 billones), un dato relevante para un banco con fuerte exposición a líneas de fomento y esquemas de segundo piso.

En el cierre de resultados, el Banco enfrentó el componente inevitable: el gasto. Los gastos administrativos acumulados llegaron a $1,429 billones, por encima de $1,303 billones en 2024 (9,7%).

Aun así, el aumento de ingresos netos y la menor carga por deterioro llevaron la utilidad antes de impuestos a $944.000 millones (54,7% más que en 2024), y tras impuestos por $367.000 millones, la utilidad neta se ubicó en $577.000 millones.

En los indicadores de rentabilidad, el ROA pasó de 1,08% a 1,57%, y el ROE subió de 14,35% a 19,74%. En solvencia, el margen reportado se ubicó en 17,36%, frente a 14,98% un año atrás.

El desempeño del Banco Agrario en 2025 también se leyó en el contexto de un sistema financiero que, a noviembre, acumuló activos (propios y de terceros) por $3.510,9 billones y que reportó utilidades significativas en varias industrias supervisadas; dentro de ese panorama, la Superintendencia Financiera registró utilidades por $14,4 billones en establecimientos de crédito, con $12,0 billones en bancos.

Con corte a noviembre, lo que queda es una secuencia coherente: el Banco Agrario creció en activos y cartera, sostuvo ingresos, redujo egresos financieros, alivió el deterioro neto y llegó a una utilidad mayor, con mejoras en indicadores de calidad y cobertura de cartera vencida.

El resultado no cierra el año —falta diciembre—, pero deja una línea de tendencia ya consolidada para el periodo enero–noviembre de 2025, con números que ubican la conversación del Banco en dos carriles a la vez: rentabilidad y riesgo, tamaño y calidad.

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