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Colombia registró en 2025 el segundo déficit fiscal más alto del mundo, según The Economist
El país alcanzó un desbalance del -7,5% del PIB, superado únicamente por Egipto; expertos advierten sobre el encarecimiento de la deuda y la pérdida de confianza en los mercados.
Colombia cerró el año 2025 con uno de los indicadores económicos más críticos de su historia reciente. Según el último reporte de la revista británica *The Economist*, el país registró un déficit fiscal equivalente al -7,5% de su Producto Interno Bruto (PIB), posicionándose como el segundo más elevado entre 41 economías analizadas a nivel global. Esta cifra sitúa a Colombia en un escenario de vulnerabilidad financiera, solo superado por Egipto, que reportó un desajuste del -7,7%.
El informe destaca que, mientras la mayoría de las economías emergentes buscan estabilizar sus cuentas por debajo del umbral del 3%, Colombia ha roto los estándares de prudencia internacional. Este desequilibrio estructural se produce en un contexto de deuda creciente y financiamiento costoso, donde el país también figura con la cuarta deuda más cara a 10 años y la quinta inflación más alta dentro del grupo de naciones evaluadas por la publicación.
Para analistas y académicos, este panorama refleja un deterioro progresivo de la confianza inversionista. Diego Montañez-Herrera, investigador económico senior, señala que el rendimiento del bono soberano colombiano a 10 años aumentó 4,3 puntos porcentuales entre 2022 y 2026. Este incremento en las tasas de interés de los Títulos de Tesorería (TES) evidencia que al Estado le cuesta cada vez más captar recursos para financiar su funcionamiento y sus proyectos de inversión.
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La situación fiscal ha generado alertas por parte de las calificadoras de riesgo. Fitch Ratings prevé que, aunque la economía colombiana podría consolidar un crecimiento moderado del 2,7% en 2025 y 2,9% en 2026, el déficit persistirá por encima del 6% del PIB. Esto implica que la recuperación económica no está siendo suficiente para cerrar la brecha entre los ingresos recaudados y el gasto público desbordado, lo que llevaría la deuda del Gobierno Central a superar el 60% del PIB en el corto plazo.
Uno de los puntos de mayor fricción es la gestión del Gobierno Nacional, que ha incumplido por tercer año consecutivo sus metas de recaudo tributario. En 2025, el faltante de impuestos ascendió a 9,4 billones de pesos, una cifra que agrava la necesidad de endeudamiento. Economistas como Germán Machado sostienen que la "poca credibilidad" en el manejo fiscal actual ha provocado que Colombia pague hoy una deuda más costosa que naciones en conflicto o con crisis severas, como Ucrania o Pakistán.
A este escenario se suma la presión del gasto social y las decisiones salariales. El Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf) advirtió que el incremento del 23% en el salario mínimo para 2026 tendrá un impacto fiscal negativo de al menos 5,3 billones de pesos. Este gasto adicional dificulta cumplir con la senda de ajuste necesaria para garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas, justo cuando el Gobierno ha declarado una emergencia económica.
El encarecimiento del financiamiento es particularmente crítico en el corto plazo. Los rendimientos de la deuda a un año han subido un 22%, mientras que a cinco años el incremento es del 19%. Esta curva de deuda ascendente es interpretada por los mercados como una señal de incertidumbre sobre la capacidad del país para honrar sus compromisos financieros sin incurrir en una crisis de balanza de pagos o en ajustes presupuestales traumáticos.
En comparación con sus pares regionales, Colombia muestra un rezago significativo. Mientras que Brasil reportó un déficit del -6,5% y México ha intentado contener sus desbalances, el caso colombiano resalta por la velocidad con la que aumentó su deuda pública, la cual creció casi 400 billones de pesos en los últimos tres años. Este endeudamiento agresivo deja poco margen de maniobra ante choques externos o variaciones en los precios de las materias primas.
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