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Junior de Barranquilla: la estrella 11 quedó instalada oficialmente en la Ventana de Campeones

El icónico monumento obra de Tecnoglass ya tiene el nuevo título del actual campeón de Colombia.

estrella junior 26
Por Agencia Periodismo Investigativo | Sáb, 10/01/2026 - 12:15 Créditos: Estrella 11 de Junior en la ventana de campeones - cuenta X @Christian Daes

En las últimas horas la estrella 11 que obtuvo el Junior de Barranquilla el pasado 16 de diciembre ante Tolima quedó instalada oficialmente en la Ventana de Campeones, icónico monumento que Tecnoglass uno de sus principales patrocinadores construyó en homenaje al equipo tiburón.

“Oficialmente ya quedó la 11 en la @VentanaDeCamp_ @JuniorClubSA     Ahora estamos pendientes de Muriel y Barrios.  @FunTecnoglass”, posteó un mensaje, Christian Daes, directivo de la empresa e hincha del equipo.

La estrella está representada en una placa con el número once y el año 2025. Además aparecen los nombres del presidente del club Antonio Char, el director técnico Alfredo Arias y todos los jugadores del plantel que participaron en la obtención del título.

A la imposición de la placa antecedió la caravana, multitud, protocolo breve y un rito urbano que ya funciona como archivo vivo del club y punto de encuentro para la celebración colectiva.

Todo empezó en la ciudad que se despiertó con el rumor de un título y se organiza sola, como si el mapa se dibujara por instinto: hotel de concentración, rutas improvisadas, caravanas que avanzan con banderas, pitos y camisetas, y un destino que se repite en cada conversación: “nos vemos en la Ventana”.

La celebración por la estrella 11 se extendió en recorridos y concentraciones que no se limitaron al centro simbólico del equipo, sino que se replicaron en distintos puntos del Caribe, mostrando el alcance regional de la hinchada.

Cuando la delegación del Junior regresó con el título reciente, la ciudad ya tenía lista su liturgia: primero, el recibimiento; después, el trayecto; más tarde, la estación final, donde el monumento funciona como una especie de vitrina de memoria.

Placa oficialmente instalada - Imagen tomada de X: @Christian Daes.

Una caravana que recorrió parte del Malecón del Río, jugadores, directivos y aficionados se encontraron en la Ventana de Campeones en una “comunión” que se repite cada vez que el club agrega una estrella a su relato.

La Ventana de Campeones no es un escenario neutral. Fue concebida, precisamente, para alojar la historia del Junior y convertirse en un referente urbano que cambia de rostro con la luz del día y con la iluminación nocturna, gracias a su diseño en vidrio reflectivo y tecnología lumínica.

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Y, por eso, cada nueva estrella no se siente como un dato estadístico, sino como una actualización material del orgullo barranquillero: una marca visible en un lugar que la ciudad reconoce como propio.

La noche de la puesta de la estrella #11 se vivió con ese doble carácter: fiesta popular y acto de registro. En la Ventana, la multitud se reunió para ver de cerca a los campeones y para comprobar —también con el celular, también con la foto— que el título ya no era solo una noticia sino una pieza añadida al “museo” a cielo abierto.

Una ceremonia que fue sentida y suficiente para lo esencial: el encuentro cara a cara entre los campeones y la hinchada, con cánticos, ovaciones y un cierre que dejó la idea de continuidad: vacaciones para el plantel, planeación para el club y, para la ciudad, el derecho a quedarse un rato más en la celebración.

En paralelo, la confirmación de la estrella #11 en la Ventana también se movió por el carril inevitable de esta época: las redes sociales.

Circularon publicaciones que reportaban la instalación y mostraban la nueva estrella ya ubicada en el espacio conmemorativo, como parte del proceso de “plasmación” del título en el monumento.

No fue un detalle menor: en una ciudad donde el fútbol se narra en voz alta, “verla puesta” funciona como el sello final.

Es la diferencia entre celebrar un campeonato y archivarlo en un lugar que, desde hace años, se usa como punto de reunión, foto obligada y marcador urbano del juniorismo.

La Ventana de Campeones, además, carga una función que va más allá del club: se volvió un referente de la evolución urbanística de Barranquilla y un ícono del paisaje contemporáneo del Gran Malecón.

En la práctica, eso significa que la puesta de una estrella no solo convoca a hinchas, sino que reordena por horas la movilidad del sector, activa la economía informal, concentra prensa y crea la imagen de ciudad que se proyecta hacia afuera: una celebración que no se esconde, que se exhibe.

Y esa es, quizás, la clave de la estrella #11 en la Ventana: no quedó solo en el escudo, ni solo en la estadística, ni solo en el recuerdo del partido decisivo.

Quedó instalada en un lugar diseñado para que la historia del Junior sea visible, visitable y repetible. La estrella se puso para permanecer; la gente llegó para comprobarlo; la ciudad lo convirtió en rito.

Ahora con la placa de la estrella 11 instalada oficialmente en la Ventana de Campeones vienen nuevos títulos y la esperanza que uno de ellos esa internacional, premio merecido para una de las mejores hinchadas del país.

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