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Bajo presión de EE.UU., Venezuela anuncia el cierre de El Helicoide: su historia y casos más graves

Fue un centro de torturas de opositores al régimen en los últimos años.

Helicoide Venezuela
Por Agencia Periodismo Investigativo | Vie, 30/01/2026 - 20:41 Créditos: Gorka Dorronsoro / El Helicoide

En las últimas horas  la presidenta encargada Delcy Rodríguez anunció públicamente el cierre de El Helicoide, emblemático centro de detención del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), señalado por organismos internacionales como epicentro de torturas y violaciones sistemáticas de derechos humanos.

La medida se produce pocas semanas después de la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero, y en un contexto marcado por el creciente control diplomático y logístico de Estados Unidos sobre el territorio venezolano, tras su intervención directa en Caracas.

Un símbolo de la represión chavista

El Helicoide, ubicado en el centro de Caracas, fue concebido en los años 50 como un centro comercial futurista.

Nunca llegó a funcionar como tal. Tras décadas de abandono, fue adaptado como sede del SEBIN y progresivamente se convirtió en uno de los principales centros de reclusión de presos políticos, opositores, periodistas y manifestantes desde el inicio del chavismo.

Desde 2014, su uso se intensificó bajo el régimen de Maduro. Varias organizaciones internacionales lo identificaron como uno de los espacios más opacos del sistema carcelario venezolano, con celdas sin ventilación, interrogatorios violentos, desapariciones temporales, aislamiento prolongado y tortura documentada.

Casos emblemáticos y denuncias ante instancias internacionales

Entre los casos más conocidos se encuentran los de Juan Requesens, Lorent Saleh y decenas de estudiantes detenidos arbitrariamente.

Los informes de la Misión de Determinación de los Hechos de la ONU y de Amnistía Internacional identificaron El Helicoide como uno de los principales centros utilizados por el Estado venezolano para implementar un patrón sistemático de represión contra la población civil.

Esas prácticas están siendo examinadas por la Corte Penal Internacional (CPI) en el marco de una investigación formal por presuntos crímenes de lesa humanidad, con énfasis en la actuación del SEBIN y la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM).

El Helicoide ha sido mencionado reiteradamente en los informes de la Fiscalía de la CPI como un lugar clave en la estructura de represión estatal.

El anuncio de Delcy Rodríguez

Durante un acto en el Tribunal Supremo de Justicia, Delcy Rodríguez informó que el edificio será desmantelado como centro de detención. Además, presentó un proyecto de ley de amnistía general para liberar a cientos de presos políticos que permanecen recluidos en distintas cárceles del país.

La medida incluye la transformación del Helicoide en un centro de servicios comunitarios, con espacios culturales, recreativos y administrativos.
Rodríguez afirmó que “el tiempo de la represión ha terminado” y que la medida responde a un “compromiso nacional con la reconciliación y el respeto a los derechos humanos”.

No obstante, no mencionó si se iniciarán investigaciones contra los responsables de las torturas ni si se establecerán comisiones de la verdad o mecanismos de reparación.

Helicoide es un edificio emblemático de Caracas (Venezuela) cuya historia resume de manera dramática los vaivenes políticos, sociales y económicos del país.

El Helicoide fue concebido en 1956, durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, como un proyecto arquitectónico innovador y futurista: un centro comercial y de entretenimiento donde los visitantes podrían recorrer las tiendas sin bajarse del automóvil, gracias a una rampa helicoidal de más de 4 kilómetros.

Detallado por los arquitectos Pedro Neuberger, Dirk Bornhorst y Jorge Romero Gutiérrez, el complejo debía incluir: Más de 300 tiendas,
ocho cines, un hotel de cinco estrellas, un helipuerto, un parque, clubes y espacios de espectáculo.

Este diseño vanguardista llamó la atención internacional: Salvador Dalí ofreció decorar sus interiores, y su maqueta fue exhibida en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York como ejemplo de arquitectura moderna.

El proyecto quedó inconcluso en 1961 tras el derrocamiento de Pérez Jiménez y por problemas financieros y legales. La construcción se detuvo y nunca llegó a funcionar como centro comercial.

En las décadas siguientes, la estructura quedó parcialmente terminada, con rampas y concreto expuesto sobre la colina de Roca Tarpeya, sin cumplir la función para la que fue diseñada.

Ocupación informal y uso estatal

Durante los años 70 y 80, el edificio fue ocupado informalmente por miles de personas sin hogar hasta que fue desalojado.

En 1984, el Estado venezolano empezó a utilizar El Helicoide para oficinas y servicios de seguridad. La principal de estas agencias fue la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP), que posteriormente sería reemplazada por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN).

Aunque inicialmente funcionó como sede administrativa, con el tiempo El Helicoide se fue adaptando para retener a detenidos, primero de forma marginal y después con un uso cada vez más intensivo como cárcel.

Con la llegada al poder de Hugo Chávez en 1999 y, luego, con Nicolás Maduro, el edificio se consolidó como centro de detención de presos políticos, opositores, periodistas y activistas.

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