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Polémica por homenaje de canal público RTVC a Tirofijo extinto jefe de Farc
La emisión incluyó a su pareja, la senadora Sandra Ramírez.

Se cumplieron diecisiete años del fallecimiento de Pedro Antonio Marín, conocido con el alias de Manuel Marulanda Vélez o “Tirofijo”, uno de los principales fundadores y comandante histórico de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP), organización armada que suscribió un acuerdo de paz con el Estado colombiano en 2016.
En ese contexto, el canal público Señal Colombia, adscrito a la Radio Televisión Nacional de Colombia (RTVC), difundió una emisión del programa El Calentao que incluyó la participación de firmantes del Acuerdo de Paz, entre ellos la senadora Sandra Ramírez, para recordar la figura de Marulanda. La emisión generó una fuerte reacción de rechazo en diferentes sectores de la opinión pública.
En el programa transmitido, varios exintegrantes de las FARC, hoy integrantes del partido político Comunes, ofrecieron sus testimonios sobre la vida del excomandante guerrillero.
Durante la presentación del contenido, se hizo alusión a aspectos personales de Marulanda, y se relataron anécdotas que pretendían mostrar su comportamiento cotidiano en los campamentos de la organización armada.
Entre los comentarios realizados en el programa, se destacó una intervención del periodista William Parra, quien se refirió a la posibilidad de crear un museo sobre Marulanda y calificó como “muy linda” una escena en la que se le observaba interactuando con un ave en la selva.
Dichas declaraciones fueron interpretadas por diversos actores sociales y políticos como una forma de exaltación de una figura vinculada con múltiples violaciones de derechos humanos.
De acuerdo con registros judiciales, durante el tiempo en que Marulanda ejerció el mando de las FARC, fue condenado en ausencia por al menos quince procesos relacionados con homicidio de personas protegidas, secuestro y actos de terrorismo.
Además, informes oficiales lo responsabilizan de causar más de diez mil víctimas, entre fallecidos, secuestrados y desplazados.
El contenido emitido por Señal Colombia fue inicialmente compartido a través de su cuenta oficial en la red social X (antes Twitter), acompañado de un mensaje que informaba sobre la presencia en estudio de la senadora Ramírez y otros firmantes de paz, quienes ofrecían recuerdos del fallecido jefe insurgente.
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Sin embargo, tras la proliferación de críticas, la publicación fue eliminada. No obstante, la supresión de la publicación no logró detener la controversia, que se trasladó rápidamente a plataformas digitales y foros de discusión pública.
Uno de los aspectos que mayor rechazo generó fue la percepción de que el medio público habría ofrecido una representación benévola de un actor armado señalado por múltiples acciones que afectaron a la población civil.
Entre las reacciones más visibles se encuentran las del exconcejal de Bogotá Jorge Colmenares, quien expresó su desacuerdo a través de su cuenta personal en redes sociales, cuestionando el uso del sistema de medios públicos para transmitir lo que él denominó como un “homenaje” a una persona señalada de reclutar menores, asesinar y secuestrar.
Colmenares propuso incluso una manifestación frente a las instalaciones de RTVC, argumentando que la programación atentaba contra la memoria de las víctimas del conflicto armado.
A esta crítica se sumó la del concejal de Bogotá Andrés Barrios, quien calificó de inaceptable que se realizara una alusión favorable hacia quien encabezó una organización que, según organismos judiciales y de derechos humanos, fue responsable de crímenes de lesa humanidad.
La controversia también generó reflexiones sobre el papel de los medios públicos en el periodo posterior al conflicto armado.
Mientras algunos sectores argumentan que el Estado debe garantizar espacios de expresión para los actores firmantes del proceso de paz, otros sostienen que es inadmisible la difusión de contenidos que puedan interpretarse como una forma de enaltecimiento de personas vinculadas con hechos de violencia armada.
El caso volvió a poner en debate los límites entre la libertad de expresión, el derecho a la memoria histórica y la obligación institucional de respetar los derechos de las víctimas.
RTVC no emitió una comunicación oficial explicando las razones detrás de la decisión editorial inicial ni sobre el retiro de la publicación. Tampoco se han reportado medidas disciplinarias o ajustes en la línea editorial del canal tras lo ocurrido.
En tanto, diversas organizaciones de víctimas, así como analistas en medios de comunicación, han solicitado a los órganos de control del Estado que se evalúe si existió alguna transgresión a las normas que regulan los contenidos del sistema de medios públicos.
En el contexto de un país que avanza en la implementación del Acuerdo de Paz, la difusión de contenidos sobre antiguos jefes insurgentes continúa generando tensiones.
Este caso pone de manifiesto la complejidad de construir narrativas compartidas sobre el pasado reciente, en un escenario donde persisten heridas abiertas entre sectores de la sociedad colombiana.
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