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Cárceles de Barranquilla no estarían preparadas para recibir a cabecillas de Los Pepes y Los Costeños

El gobernador del Atlántico alertó que un traslado sin planeación podría generar enfrentamientos entre integrantes de estas estructuras criminales y agravar el hacinamiento carcelario.

Eduardo Verano, gobernador del Atlántico 26
Por Agencia Periodismo Investigativo | Mié, 14/01/2026 - 07:26 Créditos: Eduardo Verano, gobernador del Atlántico. Tomada de Gobernación del Atlántico

El gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, advirtió que las cárceles de Barranquilla no cuentan con las condiciones necesarias para recibir a los cabecillas de las bandas criminales Los Pepes y Los Costeños, cuyos traslados fueron frenados de manera temporal por orden del Ministerio de Justicia.

El mandatario aseguró que un eventual traslado de estos peligrosos delincuentes, junto con cerca de 40 integrantes de sus estructuras, podría desencadenar confrontaciones internas y agravar la situación de seguridad al interior de los centros penitenciarios de la ciudad.

Según datos del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), la Penitenciaría El Bosque, uno de los establecimientos a los que serían enviados algunos de estos cabecillas, alberga actualmente alrededor de 1.800 personas privadas de la libertad, pese a que su capacidad máxima es de 1.200 cupos, incluso con la habilitación de nuevos pabellones. Esto representa un nivel de hacinamiento cercano al 50 %.

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Verano subrayó que este centro de reclusión no cuenta con las condiciones de una cárcel de máxima seguridad, a diferencia de establecimientos como Cómbita o La Picota, donde permanecen detenidos Digno Palomino, alias Castor, y alias el Negro Ober, considerados máximos jefes de estas organizaciones criminales.

Aunque el ministro de Justicia, Andrés Idárraga, ordenó frenar por ahora el traslado de estos reclusos a Barranquilla, el gobernador insistió en que cualquier decisión de este tipo debe estar precedida de una planificación rigurosa y de un análisis profundo de los riesgos. A su juicio, un movimiento improvisado podría colapsar el sistema carcelario local y poner en peligro tanto a los internos como al personal penitenciario.

Finalmente, Verano señaló que es necesario abrir un diálogo previo para conocer con claridad cuál sería la propuesta del Gobierno nacional frente a estas organizaciones, en caso de que se plantee algún tipo de negociación o estrategia orientada a que cesen sus actividades delictivas.

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