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Subastan finca La Manuela de Pablo Escobar en Guatapé por $7.700 millones
Detalles del negocio a través de la Sociedad de Activos Especiales.
La Sociedad de Activos Especiales (SAE) confirmó la adjudicación del predio conocido como La Manuela, propiedad vinculada al extinto narcotraficante Pablo Emilio Escobar Gaviria, en el marco de una subasta pública que culminó con una oferta cercana a los $7.700 millones.
El inmueble, situado en un islote del embalse Peñol–Guatapé, Antioquia, ha sido durante décadas un símbolo de la riqueza ilícita acumulada por el entonces jefe del cartel de Medellín y de la posterior política de extinción de dominio impulsada por el Estado colombiano.
La hacienda fue bautizada por el capo como un homenaje a su hija Manuela, quien en el fondo fue el único y gran amor de su vida.
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La directora de la SAE, Amelia Pérez, informó que el proceso de adjudicación se llevó a cabo con base en los lineamientos establecidos para la venta de bienes en administración.
Si bien no se ha divulgado oficialmente la identidad del nuevo propietario, se aseguró que el recurso obtenido será destinado a programas de atención para víctimas del conflicto armado, conforme a lo establecido por la normativa que rige la destinación de bienes incautados.
El predio, cuya construcción se remonta a mediados de la década de 1980, fue concebido por Escobar como un espacio privado de descanso.
Su nombre, “La Manuela”, fue escogido en alusión a su hija menor. Se especuló en su momento que el inmueble sería un obsequio para la celebración de sus quince años, versión que nunca fue corroborada de manera oficial.
A pesar de su suntuosidad original, que incluía piscina, caballerizas, áreas sociales, zonas deportivas y una casa principal, la finca no alcanzó a cumplir funciones residenciales en el largo plazo.
En febrero de 1993, meses antes de la muerte de Escobar en Medellín, la propiedad fue blanco de un ataque ejecutado por la organización conocida como Los Pepes, grupo que se enfrentó al cartel de Medellín durante la última etapa de su declive.
Las instalaciones resultaron destruidas por explosivos y fuego, lo cual dejó la mayor parte de la infraestructura en estado ruinoso.
A partir de entonces, el lugar permaneció abandonado, aunque con frecuentes visitas de turistas motivados por el interés en conocer espacios relacionados con la historia del narcotráfico.
Luego de años de ocupación informal por parte del mayordomo William Duque, quien habitó y explotó parcialmente el terreno, el Estado recuperó el control del bien en 2019 mediante diligencia judicial.
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Desde entonces, la SAE asumió la administración del inmueble, cuya extensión total ronda las 14 hectáreas, de las cuales 7.826 metros cuadrados corresponden a áreas construidas.
Durante el periodo en que estuvo en manos del Estado, La Manuela fue objeto de diversas propuestas de uso temporal. En 2024, la empresa D’Groupe recibió la autorización para su explotación comercial por un lapso de 25 años, aunque los términos financieros del contrato no fueron divulgados.
Paralelamente, el predio había sido entregado en comodato provisional al municipio de El Peñol, con el propósito de desarrollar proyectos orientados al beneficio comunitario.
El lugar, además de su relevancia histórica, presenta características particulares en cuanto a biodiversidad, pues alberga especies vegetales importadas de distintos continentes, como árboles ornamentales procedentes de África, Europa, Chile y Estados Unidos.
En el terreno también se encuentran magnolias, tulipanes y otras variedades inusuales en la región, lo cual ha reforzado su interés turístico.
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