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Premio Nobel de Economía James A. Robinson critica alza del salario mínimo de Petro: “No reduce la pobreza”
Perfil de Nobel que rechazó el aumento del salario mínimo y expuso sus razones.
Durante su intervención en el Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe organizado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) en Ciudad de Panamá, el economista británico James A. Robinson, galardonado en 2024 con el Premio Nobel de Economía por sus investigaciones sobre las instituciones y su relación con el desarrollo económico, expresó una crítica severa al incremento del salario mínimo decretado por el presidente colombiano Gustavo Petro.
A juicio del académico de la Universidad de Chicago, la decisión adoptada por el Gobierno no constituye una solución adecuada a los problemas estructurales que enfrenta el país en materia de pobreza.
Robinson, autor de varios textos sobre desarrollo económico y desigualdad, afirmó que el alza del salario mínimo, que actualmente alcanza la suma de dos millones de pesos colombianos si se incluye el auxilio de transporte, no representa una herramienta eficaz para reducir la pobreza estructural.
Según el investigador, la medida se limita a beneficiar a un segmento reducido de la población vinculada al sector formal de la economía, dejando por fuera a una mayoría significativa de trabajadores que desarrollan su actividad en condiciones de informalidad laboral.
El académico sostuvo que las personas que perciben el salario mínimo en el sector formal no son las más pobres, mientras que quienes operan en la economía informal carecen de acceso a dicho ingreso y se encuentran en condiciones socioeconómicas más precarias.
En este contexto, Robinson catalogó la política como "terrible" desde el punto de vista de su efectividad en la lucha contra la pobreza, pues no estaría dirigida hacia la población que más lo necesita.
A su entender, el diseño de políticas públicas orientadas a enfrentar las causas estructurales de la desigualdad y el estancamiento económico debería constituir una prioridad en la agenda gubernamental.
En entrevista a La República, Robinson matizó sus observaciones señalando que la medida puede ser interpretada como una estrategia populista efectiva desde el punto de vista político, especialmente en momentos marcados por tensiones electorales.
Subrayó que este tipo de decisiones buscan generar respaldo inmediato entre la población, pero no responden a una visión coherente y de largo plazo frente a los desafíos institucionales y sociales del país.
El Nobel de Economía cuestionó además la ausencia de una política integral por parte del Gobierno colombiano para abordar los factores que, según su análisis, frenan el crecimiento sostenido y equitativo.
Entre los elementos estructurales que requieren intervención, mencionó el sistema judicial, el respeto por los derechos de propiedad, la persistencia de la violencia, las deficiencias en la infraestructura y los problemas de funcionamiento del Estado.
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A juicio del investigador, estos aspectos no pueden ser subsanados mediante aumentos puntuales de ingreso, sino que exigen reformas profundas en los marcos institucionales y en la capacidad del Estado para implementar políticas efectivas.
Antes de su intervención en el foro organizado por el CAF, Robinson visitó la Universidad de los Andes en Bogotá, donde participó en actividades académicas con estudiantes y profesores.
Durante su paso por la capital colombiana, reflexionó sobre el desempeño de las políticas públicas en América Latina. Propuso analizar el fracaso reiterado de esas políticas no únicamente como una consecuencia de malas decisiones o falta de voluntad política, sino como una manifestación de las tensiones entre las aspiraciones de diseño institucional y las condiciones reales en que se aplican.
Esta disonancia estructural, sostuvo, ha sido una constante en varios países de la región y debe ser reconocida como un obstáculo a la transformación social.
Robinson es ampliamente conocido en América Latina por ser coautor, junto con Daron Acemoglu, del libro Por qué fracasan los países, obra que ha sido traducida a varios idiomas y se ha convertido en una referencia en debates sobre desarrollo económico y gobernanza.
Su enfoque parte del análisis de cómo las instituciones políticas y económicas inciden en el bienestar de las naciones y cómo ciertas estructuras institucionales pueden perpetuar la desigualdad, la pobreza y la falta de crecimiento sostenido.
Su perfil
James Alan Robinson, científico social cuya carrera combina economía y ciencia política, figura entre los recipientes del Premio Nobel de Economía 2024, galardón otorgado conjuntamente con Daron Acemoglu y Simon Johnson por sus estudios comparativos sobre la prosperidad de las naciones.
La Academia sueca destacó la contribución de estos investigadores para demostrar cómo las instituciones influyen en el desarrollo económico y en la persistencia de la pobreza en distintas sociedades.
Robinson nació en 1960 y ha desarrollado su trabajo académico con base en el análisis de factores estructurales que explican las diferencias económicas entre países.
Su enfoque se centra en comprender cómo las reglas, los sistemas políticos y las estructuras institucionales condicionan la capacidad de una sociedad para generar crecimiento económico sostenido, garantizar oportunidades y reducir la desigualdad.
La formación académica de Robinson explica en buena medida su perspectiva multidisciplinaria. Obtuvo una licenciatura en economía en la London School of Economics and Political Science en 1982. Posteriormente realizó una maestría en economía en la University of Warwick, que concluyó en 1986.
Más adelante se doctoró en filosofía, con énfasis en teoría política y relaciones laborales, en la Universidad de Yale en 1993.
Tras finalizar sus estudios, Robinson desarrolló una carrera académica que lo llevó a ocupar cátedras en distintas universidades de Estados Unidos antes de consolidarse en la Universidad de Chicago.
Fue profesor en Harvard entre 2004 y 2015 y desde 2015 es profesor universitario en la Escuela de Políticas Públicas Harris de la Universidad de Chicago, donde también dirige el Instituto Pearson para el Estudio y Resolución de Conflictos Globales.
A lo largo de su trayectoria ha realizado investigación de campo en diversas regiones del mundo, incluyendo países de África, América Latina y Asia, con el propósito de observar directamente las dinámicas políticas, sociales y económicas que marcan la diferencia entre países prósperos y aquellos estancados en la pobreza.
Su trabajo ha combinado métodos cuantitativos de la economía con análisis histórico y político, lo que le ha permitido abordar problemas complejos sobre el desarrollo de las naciones.
Robinson ha escrito y coescrito varios libros que se han convertido en referencias dentro del análisis del desarrollo económico y político. Entre estos, Why Nations Fail: The Origins of Power, Prosperity, and Poverty, publicado en 2012 junto con Daron Acemoglu, ha sido especialmente influyente.
En esa obra, los autores argumentan que las diferencias de prosperidad entre países se explican por la calidad de las instituciones: sociedades con instituciones inclusivas y que permiten la participación económica y política de amplios sectores tienden a generar crecimiento y oportunidades, mientras que sociedades con instituciones extractivas concentran poder y riqueza en élites minoritarias.
La importancia de Robinson en la economía y las ciencias sociales radica en su capacidad para articular teoría y evidencia empírica en torno a uno de los debates centrales del desarrollo humano: por qué algunas sociedades generan condiciones para que las personas prosperen mientras otras quedan atrapadas en la pobreza.
Este enfoque ha sido valorado no solo en círculos académicos, sino también en análisis de política pública y discusiones sobre reformas institucionales a escala mundial, lo que explica su reconocimiento con el Nobel de Economía.
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