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Murió Beatriz González, maestra del arte colombiano y referente del arte contemporáneo, a los 93 años
La artista, historiadora y crítica falleció en Bogotá rodeada de su familia. Su obra marcó la memoria visual de Colombia y transformó el arte latinoamericano.
La artista, historiadora y crítica de arte Beatriz González falleció este viernes 9 de enero a los 93 años, en su casa en Bogotá y rodeada de sus hijos. Nacida en Bucaramanga el 16 de noviembre de 1932, González fue una figura fundamental del arte colombiano y una de las creadoras más influyentes de América Latina.
La muerte de la artista fue confirmada por su asistente y por la directora del Museo Nacional de Colombia, Liliana Angulo Cortés, quien destacó que, a lo largo de su obra, González retrató no solo una estética, sino una forma de ser colectiva. “En toda su obra, Beatriz González alude no solo a una idiosincrasia peculiar, sino también al gusto de la gente, tratado casi con mirada sociológica, siempre con ironía y profundamente vinculado al país y a lo colombiano”, señaló.
Reconocida como “la maestra”, Beatriz González fue pionera en transformar la cultura popular y la memoria de la violencia en un lenguaje plástico propio. Su trayectoria estuvo marcada por la crítica social, la innovación estética y una lectura aguda de la historia nacional, lo que la convirtió en referente ineludible del arte contemporáneo.
Desde sus primeros años, González se interesó por reinterpretar imágenes de la cultura popular y por cuestionar los cánones tradicionales de la pintura académica. Su obra se asoció al arte pop, aunque con una impronta particular: un “pop local”, profundamente conectado con los símbolos cotidianos y la realidad colombiana.
El giro hacia lo social
Durante las décadas de 1960 y 1970, la artista incorporó a su trabajo imágenes tomadas de periódicos, fotografías oficiales y retratos populares. Obras emblemáticas como Los suicidas del Sisga (1965) marcaron un antes y un después en el arte nacional, al convertir un hecho trágico en una pieza icónica. Desde entonces, su producción se consolidó como una crónica visual de la violencia política, el duelo colectivo y las tensiones de la identidad colombiana.
Reconocimiento y legado
Además de pintora y grabadora, Beatriz González fue historiadora del arte, crítica y curadora. Su obra fue exhibida en instituciones de primer nivel como el MoMA de Nueva York y el Museo Reina Sofía de Madrid. En Colombia dejó una huella profunda con proyectos de arte público como Auras anónimas, en el Cementerio Central de Bogotá, un conmovedor homenaje a las víctimas del conflicto armado.
Su trabajo incomodó, conmovió y abrió debates, convirtiéndose en un registro visual de la memoria del país. Más allá de la pintura, su legado perdura como una voz crítica que enseñó a mirar la historia desde el arte y a reconocer la cultura popular como materia prima de la creación.
Por esa razón, Beatriz González será recordada como “la maestra”, una artista que transformó la manera en que Colombia se piensa, se narra y se representa a sí misma.
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