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Nicole Kidman renuncia a pagar cláusula de US$17 millones a Keith Urban tras divorcio, duraron 17 años juntos

La pareja de la actriz tenía problemas de alcohol y drogas, segundo divorcio de la australiana.

Nicole Kidman
Por Agencia Periodismo Investigativo | Mié, 07/01/2026 - 09:48 Créditos: Nicole Kidman, actriz. Tomada de Instagram: nicolekidman

La actriz Nicole Kidman y el cantante Keith Urban finalizaron su proceso de divorcio este martes, luego de 17 años de unión matrimonial. La disolución legal de la pareja se llevó a cabo de forma privada, mediante un acuerdo que evitó mayores confrontaciones y se resolvió en un plazo de tres meses desde que se conoció públicamente su separación, ocurrida en septiembre del año anterior.

El caso, según los documentos legales, confirmó que entre los términos pactados se encuentra la renuncia del cantante de música country a un componente económico del acuerdo prenupcial que estaba en vigor desde el inicio del matrimonio.

Según se pudo establecer, el documento original contemplaba que, en caso de ruptura, Kidman debía transferir a Urban una suma aproximada de 600.000 dólares por cada año en que él mantuviera su abstinencia del consumo de drogas.

Esa cifra, acumulada a lo largo de la relación, equivalía a cerca de 17 millones de dólares. Urban, sin embargo, desistió voluntariamente de recibir ese monto.

En paralelo, ambas partes acordaron la renuncia mutua a cualquier forma de pensión conyugal o alimentaria, tanto entre ellos como respecto a sus dos hijas menores de edad, Sunday Rose (17) y Faith Margaret (15).

Los términos indican que cada uno asumirá la totalidad de sus gastos y honorarios legales derivados del proceso, y que no existirá transferencia económica entre las partes posterior al fallo.

El convenio también contempla una serie de disposiciones orientadas a proteger el entorno emocional de las hijas en común.

Entre ellas, se incluyen cláusulas que impiden a cualquiera de los progenitores emitir comentarios negativos sobre el otro en presencia de las adolescentes.

Asimismo, ambas figuras públicas se comprometen a promover el respeto hacia las decisiones del otro y a facilitar la convivencia de las menores con cada uno de ellos en los periodos determinados por la custodia.

La residencia habitual de las hijas será con Nicole Kidman, quien ejercerá la custodia principal por 306 días al año. Por su parte, Keith Urban dispondrá de 59 días anuales para compartir con ellas, principalmente durante los fines de semana.

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Aunque los detalles logísticos no fueron revelados en su totalidad, los documentos establecen que los tiempos de convivencia estarán sujetos a ajustes de mutuo acuerdo, en función de las agendas profesionales y los calendarios escolares.

El desenlace legal contrasta con el proceso anterior que enfrentó Nicole Kidman en 2001, cuando se separó del actor Tom Cruise tras once años de matrimonio.

En ese entonces, la custodia de los dos hijos adoptivos fue otorgada a Cruise, en un fallo que generó cuestionamientos en distintos sectores del público y la prensa.

Aunque también se alegaron diferencias irreconciliables, los medios señalaron como factor determinante el vínculo de Cruise con la Iglesia de la Cienciología, grupo al que Kidman nunca se adhirió.

Esa circunstancia se interpretó como influyente en las decisiones judiciales y en el distanciamiento posterior de los hijos respecto a su madre adoptiva.

Respecto al motivo del reciente divorcio, los documentos judiciales no ofrecen detalles distintos a la fórmula estándar de “diferencias irreconciliables”.

No obstante, varios medios especializados en entretenimiento señalaron que la pareja llevaba varios meses distanciada y que Urban habría abandonado la residencia compartida en California durante el verano para instalarse en Nashville, ciudad donde mantiene su base artística y profesional.

La información fue replicada en distintas publicaciones estadounidenses, que aseguraron haber detectado señales de ruptura desde mediados del año pasado, aunque ninguno de los dos involucrados había hecho declaraciones públicas sobre la situación.

El divorcio de Kidman y Urban se suma a una larga lista de separaciones en el ámbito del espectáculo resueltas por la vía extrajudicial, sin necesidad de procesos contenciosos ni apariciones en tribunales.

La estrategia adoptada por ambas partes ha sido destacada por su rapidez y por el bajo perfil mantenido, a pesar de la notoriedad mediática de sus protagonistas.

Kidman, reconocida por su trayectoria en cine y televisión, y Urban, figura destacada del género country, contrajeron matrimonio en 2006 en una ceremonia privada realizada en Sídney, Australia.

A lo largo de su relación, compartieron múltiples eventos públicos y colaboraron en diversas causas sociales. En años recientes, las apariciones conjuntas se hicieron menos frecuentes, lo que incrementó las especulaciones sobre un posible distanciamiento.

Antes de contraer matrimonio en 2006, Nicole Kidman y Keith Urban firmaron un acuerdo prenupcial que establecía ciertas condiciones económicas en caso de separación.

Este tipo de contrato se usa habitualmente para definir cómo se manejarán los bienes y las obligaciones financieras si el matrimonio termina.

En el caso de la pareja formada por la actriz y el cantante, la atención mediática se centró en una disposición inusual dentro de ese contrato, que los medios bautizaron como la “cláusula de la cocaína” o cláusula de sobriedad.

Esa cláusula determinaba que Keith Urban tenía derecho a recibir una suma de dinero por cada año en que permaneciera sobrio durante el matrimonio.

La cifra que se mencionó en reportes periodísticos fue de 600 000 dólares por cada año, siempre y cuando el cantante se mantuviera libre del consumo de alcohol y drogas a lo largo de la unión.

El origen de esta disposición está vinculado a las luchas personales de Urban con el alcohol y las drogas en el pasado, un aspecto de su vida que él mismo ha reconocido públicamente y en el que Kidman jugó un papel en su proceso de rehabilitación años atrás.

Por ese motivo, la inclusión de un incentivo financiero para la sobriedad fue interpretada por varios medios como una medida adoptada por la pareja para proteger su relación y ofrecer un estímulo positivo en el contexto de desafíos personales.

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