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Nuevos detalles del siniestro aéreo en Norte de Santander: aeronave y tripulación cumplían protocolos

Autoridades revelaron que el avión siniestrado en la ruta Cúcuta–Ocaña estaba en óptimas condiciones técnicas y operaba con clima favorable.

Avión accidentado Satena
Por Agencia Periodismo Investigativo | Jue, 29/01/2026 - 15:37 Créditos: Tomada de redes sociales / Avión siniestrado de la aerolínea Satena en Norte de Santander

Nuevos detalles oficiales sobre el siniestro aéreo ocurrido el pasado 28 de enero en la ruta Cúcuta–Ocaña, en Norte de Santander, indican que la aeronave cumplía con todos los requisitos de aeronavegabilidad y mantenimiento exigidos por la normativa vigente.

Las conclusiones preliminares fueron presentadas en una rueda de prensa liderada por el mayor general Óscar Zuluaga Castaño, presidente de Satena, y el capitán Jorge Campillo, presidente de Searca, con el respaldo de la Alcaldía de Ocaña. En el encuentro se abordó el estado técnico del avión y la experiencia de la tripulación involucrada en el accidente.

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Según el reporte oficial, el avión siniestrado, un Beechcraft 1900, se encontraba al día en sus protocolos de mantenimiento y cumplía estrictamente con las condiciones de aeronavegabilidad. Asimismo, se confirmó que las condiciones meteorológicas en la ruta y en el aeropuerto de destino eran favorables al momento del suceso.

Searca, operador de la aeronave bajo la modalidad de fletamento, mantiene una alianza con Satena desde hace más de 25 años y durante 2025 ejecutó el 16,5% de la operación total de la aerolínea estatal. En el comunicado oficial se precisó que, hasta el momento, no existe evidencia de factores externos o condiciones ajenas a la operación que hayan influido en el accidente, aclarando que la determinación definitiva de las causas corresponde a los entes de investigación competentes.

En cuanto a la tripulación, las autoridades destacaron su amplia experiencia. El piloto contaba con más de 10.000 horas de vuelo y el copiloto con más de 7.000 horas. Ambas compañías subrayaron que los aviadores cumplían con los tiempos de servicio establecidos en el Reglamento Aeronáutico Colombiano, descartando indicios de fatiga o sobrecarga laboral.

De acuerdo con datos de FlightRadar24, la aeronave con matrícula NSE 8849 había tenido una operación intensa en los días previos al accidente. El martes aterrizó en Medellín a las 2:24 p. m., procedente de Paipa, y permaneció allí hasta la mañana del miércoles 28 de enero, cuando despegó a las 7:50 a. m. hacia Aguachica, donde arribó a las 8:36 a. m.

Ese mismo día continuó operando en Norte de Santander, pasando por municipios como Tibú, antes de accidentarse cuando se dirigía a Ocaña. El historial también indica que el 26 de enero cubrió la ruta Ocaña–Medellín y posteriormente voló a Paipa. En jornadas anteriores, la aeronave había operado en ciudades como Timbiquí, Cali, Popayán y Quibdó, lo que evidencia una actividad constante en distintas regiones del país.

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