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Cuestionan millonario patrimonio de la senadora Martha Peralta en menos de cuatro años
Denuncia del columnista Aurelio Suárez.
La senadora Martha Peralta Epieyú, abogada wayuu con trayectoria en organizaciones indígenas y actual presidenta del partido Mais, enfrenta cuestionamientos por el rápido crecimiento de su patrimonio desde su llegada al Congreso.
En una columna, el analista Aurelio Suárez Montoya denunció lo que calificó como una “cosecha de mazorcas” que plantea serias dudas sobre el origen de sus bienes y su gestión pública.
Según Suárez, cuando Peralta se posesionó como senadora en 2022 —en la lista del Pacto Histórico junto con figuras como María José Pizarro y Gustavo Bolívar— no tenía propiedades registradas a su nombre.
Sin embargo, entre 2020 y 2023 adquirió múltiples inmuebles cuyo valor catastral supera los 2.121 millones de pesos, aunque su avalúo comercial podría ser el doble.
Estas compras incluyen apartamentos en Bogotá y Puerto Colombia, una casa en el exclusivo sector de El Quirinal en la capital, y un predio rural en Riohacha.
Uno de los primeros movimientos patrimoniales de la congresista fue la compra en 2020 de un apartamento de clase media en el barrio Modelo Norte de Bogotá, adquirido por $345 millones, con una hipoteca por $240 millones que fue saldada en tiempo récord en febrero de 2024.
También figura un predio en Riohacha vendido por la Alcaldía a Peralta en 2019 por apenas $66.150 pesos, cuando ya ocupaba la presidencia del Mais.
En 2022, ya como senadora, Peralta compró con su pareja —el médico Julián Molina Pérez— una casa en Bogotá por $900 millones, con una hipoteca vigente.
Expertos citados por Suárez aseguran que el valor real del inmueble podría superar los $1.500 millones por sus características y ubicación privilegiada.
A esta adquisición le siguieron un apartamento en el edificio Altamar Caribe de Puerto Colombia por $446 millones y un predio rural en Monguí, La Guajira, por $430 millones, comprado de contado a 12 parientes.
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Este último incluía una servidumbre para el Grupo Energía Bogotá que la pareja vendió por $200 millones en febrero de 2025.
La operación plantea preguntas sobre posible ventajismo o concertación con autoridades indígenas, pues se trata de una zona con resistencia a proyectos energéticos.
Además de las compras inmobiliarias, el columnista cuestionó el estilo de vida de la senadora, haciendo mención a viajes de lujo como uno a París con estadía en el hotel Pullman, en una habitación Deluxe con vista a la Torre Eiffel por un valor de 950 euros por noche, así como otras estancias de alto costo.
Pero los señalamientos más graves giran en torno a su presunta cercanía con Olmedo López, exdirector de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), hoy investigado por múltiples escándalos de corrupción.
Suárez cita los chats revelados por el periodista Sebastián Nohra, en los que Peralta figura entre los congresistas que habrían hecho recomendaciones para cargos públicos (23 en total, de los cuales se concretaron 12), y se menciona que ella habría estado “muy interesada” en los recursos para el corregimiento de Cotoprix.
También está vinculada a la adjudicación de un contrato millonario de maquinaria en 2023, que benefició a la firma IRL, relacionada con Nicolás Petro y el excontrabandista Samuel Santander Lopesierra. Esa empresa, además, ejecutaría obras en Monguí, justo donde Peralta compró el predio rural semanas después.
A estos señalamientos se suma el escándalo de las 470 “ollas comunitarias” por $61.650 millones que habrían terminado desviadas hacia campañas políticas o sin ejecución clara.
La Corte Suprema de Justicia ya investiga a Peralta por presunto direccionamiento contractual. Entretanto, su partido, el Mais, continúa respaldándola con su mensaje de “buen vivir” representado en una mazorca, símbolo que hoy enfrenta cuestionamientos por el contraste entre los ideales que promueve y las prácticas atribuidas a su principal figura.
Aurelio Suárez concluye su columna preguntándose si la senadora logrará justificar en la Corte Suprema un crecimiento patrimonial sin causa aparente, financiado, según ella misma, por “orden en sus finanzas” y “años de trabajo”.
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