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OMS equipara las carnes procesadas con el tabaco en riesgo de cáncer

El organismo internacional incluyó productos como jamón y salchichas en el grupo de mayor certeza carcinogénica, una decisión que impulsa recomendaciones para reducir su consumo y modificar hábitos alimentarios.

Carnes procesadas 26
Por Agencia Periodismo Investigativo | Mié, 14/01/2026 - 12:14 Créditos: Carnes procesadas. Tomada de Freepik

La Organización Mundial de la Salud volvió a encender la discusión global sobre la alimentación al clasificar las carnes procesadas en la misma categoría de riesgo carcinogénico que el tabaco y el asbesto. La decisión, respaldada por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, se basa en una amplia revisión de estudios científicos que confirman su relación directa con el desarrollo de cáncer en seres humanos, especialmente el colorrectal.

La clasificación no significa que consumir ocasionalmente jamón, salchichas o panceta tenga el mismo impacto inmediato que fumar, pero sí establece que existe evidencia concluyente sobre su capacidad de causar cáncer. Según el CIIC, el riesgo aumenta de manera significativa en personas con un consumo frecuente y sostenido de este tipo de productos.

Los expertos explican que el problema no está únicamente en la carne, sino en los procesos industriales utilizados para su conservación y saborización. Técnicas como el curado, la salazón y el ahumado generan compuestos químicos como las nitrosaminas, asociadas a daños en el ADN celular. A esto se suman ciertos métodos de cocción a altas temperaturas, como freír o asar directamente al fuego, que incrementan la presencia de otras sustancias potencialmente cancerígenas.

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Ante este panorama, organizaciones de salud y especialistas recomiendan reducir de forma drástica la ingesta de carnes procesadas y evitar su consumo diario. Para quienes no desean eliminarlas por completo, el consejo es disminuir la frecuencia y las porciones, priorizando una dieta más variada.

Como alternativas, se sugiere reemplazar estos productos por fuentes de proteína con menor riesgo, como pescado, legumbres y opciones de origen vegetal. Además de reducir la exposición a compuestos nocivos, estos alimentos aportan beneficios nutricionales y favorecen patrones alimentarios más equilibrados.

La OMS subraya que modificar los hábitos de consumo puede tener un impacto relevante en la salud pública, al disminuir la incidencia de cáncer y otras enfermedades crónicas. La prevención, insisten los expertos, no requiere medidas extremas, sino decisiones informadas y sostenidas, centradas en alimentos frescos y métodos de preparación más saludables.

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